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The Victory for All and the Road Ahead

by Ricardo Alarcón de Quesada
Dec. 27, 2014
Reprinted from La Jiribilla
Translation by freethefive.org

The return of our heroes to the homeland and the announcements of Presidents Raúl Castro and Barack Obama have made December 17 an historic date. A party broke out in Cuba and far beyond that hasn’t ended yet.

In the middle of this ecstatic joy we remember those who should be in the festivities but who didn’t receive the invitation on time. Marie-Dominique Bertolucci, Bernie Dwyer, Saul Landau, Roberto González Sehwerert, Leonard Weinglass and many others. This day would not have been possible without their efforts and of many others who anonymously generated the strength of solidarity around the world, that was so decisive, the President of the United States did what only he could and should do.


Ricardo Alarcón and Len Weinglass, Havana, 2005

The solidarity was especially difficult in that country, it is exactly there where the battle would be won or lost. I think therefore of Weinglass, unsurpassed defense attorney and fighter for justice, as talented and determined as he was modest. How could I forget Lenny when I asked him to take on the main role in defense of the Five and he asked for nothing in exchange, and only responded, “thank you.” And his visits to the comrades in the prisons and his speeches and declarations in and beyond the United States? And his tireless, meticulous and profound work in the appellate process, all of that in spite of his gravely fragile illness?

How to forget that in his last visit to Cuba, taking him in an emergency to the doctor, he demanded to return because he needed to meet with Adriana? Or when he returned to New York and needed surgery without delay, he refused to be admitted to the hospital until he could speak with Gerardo? And when he finally went, it was to the south Bronx where he felt happy together with the poor, with the immigrants, the persecuted, his “old clients” as he liked to joke when he answered those who scolded him for not being in a more sophisticated medical center. How can I forget his last photograph, in his last stages, reviewing the Habeas Corpus papers of the comrades?

Moments before dying, Lenny was smiling. He was thinking of the festivities.

On December 17 the decision to reestablish diplomatic relations was also announced, relations that were broken in 1961. President Obama made known a series of measures that would facilitate exchanges, measures allowed within the limits imposed on his executive authority by current legislation, and he announced his decision to review the arbitrary and baseless inclusion of Cuba on the so-called list of countries that support terrorism. In his words he recognized the failure of the current policy to achieve the U.S.’s objectives and its lack of international support and he exhorted Congress to put an end to the blockade.

President Raúl Castro, on welcoming the measures announced in Washington, repeated Cuba’s willingness to maintain relations with the United States based on equality and mutual respect and in particular the independence and sovereignty of our country, which will always maintain its revolutionary principles and socialist orientation.

The turn that Obama proposes to carry out received, according to all the surveys, the backing of a wide majority throughout the country, including Miami. In that city only a few loudmouths have protested, whom nobody pays attention to. But other sectors of the rightwing incomparably more powerful have promised that they will try to paralyze the presidential initiatives, in a Congress that starting January will be under the total control of the Republican opposition.

Some will insist on perpetuating a policy that was designed to break the Cuban people, making their daily life more difficult, causing poverty and suffering. Others will try more subtle methods to, as the old song says, “kill us softly.” But there will also be those who, without renouncing their point of view or legitimate interests, accept Cuba as a different reality, a country that doesn’t belong to them. And there will be the friends who have always loved Cuba and it will continue being an inspiration for their dreams of a more just United States, free of racism and racial discrimination, xenophobia and social inequality.

It will be a long and more complex battle. It will have to be taken up with wisdom and firmness. But we should move forward with confidence and optimism. In the forefront will be the Five Heroes, unsurpassed proof of loyalty, intelligence and altruism. And with us will be others, like Lenny, the Sixth Hero of this history.

Read more of Ricardo Alarcón's thoughts on the U.S.-Cuba changes

     
La fiesta de todos y la ruta hacia adelante

por Ricardo Alarcón de Quesada
27 de diciembre de 2014
Tomado de La Jiribilla

El regreso de nuestros héroes a la Patria y los anuncios de los Presidentes Raúl Castro y Barack Obama hacen perpetuo este 17 de diciembre. Comenzó entonces una fiesta que no termina en toda Cuba y más allá.

En medio de la alegría desbordante viene el recuerdo de quienes merecían estar en los festejos pero no recibieron a tiempo la invitación. Marie-Dominique Bertolucci, Bernie Dwyer, Saul Landau, Roberto González Sehwerert, Leonard Weinglass y muchos otros. Este día no habría sido posible sin su empeño y el de tantos que desde el anonimato generaron la fuerza solidaria en todo el mundo, decisiva para que el Presidente de EE.UU. hiciera lo que sólo él podía y debía hacer.

Pero la solidaridad era especialmente difícil en ese país, precisamente allí, donde se ganaría, o perdería la batalla. Pienso por ello en Weinglass, insuperable abogado defensor y luchador social, de talento y voluntad tan ilimitados como su modestia. ¿Cómo olvidar a Lenny que cuando le pedí asumiera el papel principal en la defensa de los Cinco no reclamó nada a cambio y sólo respondió “Gracias”?, ¿y sus visitas a los compañeros en las prisiones y sus discursos y declaraciones dentro y fuera de Norteamérica?, ¿y su incansable, minucioso, profundo trabajo en el proceso apelatorio, todo ello pese a tener la salud gravemente quebrantada? ¿Cómo olvidar que en su última visita a Cuba, al llevarlo de urgencia al médico, exigió regresar porque debía encontrarse con Adriana?, ¿o cuando ya en New York requería inaplazable cirugía pero se negó a ingresar al hospital hasta después que conversara con Gerardo? Y al hacerlo finalmente se fue al del sur del Bronx donde se sentía feliz junto a los pobres, a los inmigrantes, a los perseguidos, a sus “antiguos clientes” como bromeaba al replicar a quienes le reprochaban no estuviese en un centro más sofisticado. ¿Cómo no ver todavía su última foto, ya casi moribundo, revisando los papeles para los Habeas Corpus de los compañeros?

Momentos antes de partir Lenny sonreía. Anticipaba la fiesta.

El 17 de diciembre se anunció también la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas rotas en 1961 y el Presidente Obama dio a conocer un conjunto de medidas que facilitarían los intercambios, hasta donde se lo permiten sus facultades ejecutivas dentro de los límites impuestos por la legislación vigente, al tiempo que anunció su decisión de revisar la arbitraria y carente de fundamento inclusión de Cuba en la llamada lista de países que apoyan el terrorismo. En sus palabras reconoció el fracaso de la actual política para lograr los objetivos norteamericanos y su falta de apoyo internacional y exhortó al Congreso a poner fin al bloqueo.

El Presidente Raúl Castro al saludar las medidas anunciadas en Washington reiteró la disposición de Cuba a sostener relaciones con EE.UU. basadas en la igualdad y el respeto mutuo y en particular la independencia y soberanía de nuestro país que mantendrá siempre los principios revolucionarios y la orientación socialista.

El giro que se propone ejecutar Obama recibió, según todas las encuestas, el respaldo de una amplia mayoría en todo el país, incluido Miami. En esta ciudad apenas han protestado unos pocos gritones a los que nadie hace caso. Pero otros sectores de la derecha incomparablemente más importantes han prometido que tratarán de paralizar las iniciativas presidenciales en un Congreso que, a partir de enero, estará bajo el control total de la oposición republicana.

Unos se empeñarán en perpetuar una política que se propuso doblegar al pueblo cubano haciéndole más difícil la existencia cotidiana, causando penuria y sufrimiento. Otros ensayarán métodos más sutiles para, como en la vieja canción, “matarnos suavemente”. Pero habrá también quienes, sin renunciar a sus puntos de vista e intereses legítimos, acepten a Cuba como a una realidad diferente, un país que no les pertenece. Estarán igualmente los amigos que siempre han amado a Cuba y seguirá siendo inspiración para sus sueños de unos EE.UU. más justos, libres del racismo y la discriminación racial, del odio al extranjero y la inequidad social.

Será otra batalla larga y compleja. Habrá que abordarla con sabiduría y firmeza. Pero debemos avanzar con confianza y optimismo. En primera fila estarán los Cinco Héroes, prueba insuperable de fidelidad, inteligencia y altruismo. Y con nosotros irán otros, como Lenny, el Sexto Héroe de esta historia.

Leer más de los pensamientos de Ricardo Alarcón sobre los cambios entre EEUU y Cuba

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